Abogado de Trump prestó millones de dólares a empresario

NUEVA YORK (AP) — El abogado personal de Donald Trump, cuyos negocios están siendo investigados por el FBI, y su suegro le prestaron 26 millones de dólares en los últimos años a un empresario que dirigía una compañía de taxis y que ahora está incursionando en la industria legal de la marihuana, según documentos obtenidos por la Associated Press.

Semyon “Sam” Shtayner, un viejo asociado del suegro de Michael Cohen, registró la empresa de Nevada Cannaboss LLC el día previo a las elecciones del 2016 que llevaron a Trump a la presidencia. A los pocos meses, asumió el control de una empresa que consiguió licencias provisionales para cultivar marihuana con fines medicinales, de acuerdo con los documentos.

“Tiene personalmente unos 500 medallones (licencias) de taxis, pero quiere incursionar en el negocio de cannibas”, señala una presentación que hizo Shtayner en octubre en la ciudad de Henderson, Nevada, en la que estaba mal escrita la palabra cannabis (marihuana). La AP obtuvo una copia de esa presentación.

No está claro si Shtayner usó el dinero prestado para financiar el cultivo legal de marihuana. Seis de los 26 millones fueron prestados por Cohen desde el 2014.

Este mes agentes del FBI allanaron la oficina, la casa y la habitación de un hotel en el que se alojaba Cohen en busca de declaraciones bancarias y de documentos relacionados con la firma de taxis, según informantes al tanto de las investigaciones, que hablaron a condición de no ser identificados porque no estaban autorizados a comentar una investigación en curso.

Documentos públicos incidan que Shtayner, un ucraniano de 63 años, su esposa y empresas que ellos controlan ofrecieron propiedades en Chicago y Sunny Isles, Florida, como garantía al recibir los préstamos de Cohen y su suegro, Fima Shusterman.

Ni Cohen ni su abogado respondieron a mensajes telefónicos y correos electrónicos pidiendo comentarios sobre el tema.

Un abogado que representa a Shtayner en Nevada declaró a la AP que su cliente no tenía nada que decir.

Contactado por teléfono, Shusterman desistió de hablar de los préstamos o de Shtayner.

La noticia de que Shtayner está vinculado con el negocio de la marihuana se conoce en momentos en que el gobierno se muestra dividido en torno a su política hacia la legalización de la marihuana.

Trump dijo hace poco que apoyará una ley que ampara a los estados que ya legalizaron la droga, algo que va en contra de la postura del secretario de Justicia Jeff Sessions, quien se opone terminantemente a esos esfuerzos y que en enero levantó las restricciones que impedían a los procuradores federales llevar a los tribunales a quienes se involucraban en el negocio de la marihuana respetando las leyes estatales.

La marihuana es legal en ocho estados, incluido Nevada, y Washington. Y 38 estados permiten el uso de la droga con fines medicinales.

No se sabe por qué Shtayner decidió dejar de lado el negocio de los taxis y dedicarse a la marihuana. Una posibilidad es que quiera buscar nuevos emprendimientos en vista del golpe que están asestando a los taxis tradicionales servicios como Uber y Lyft. Shtayner, por otro lado, enfrenta varias demandas de empresas que le financiaron la compra de los medallones.

El valor de los medallones bajó precipitadamente en los últimos años. Llegaron a cotizarse a un millón de dólares cada uno y hoy generan la mitad, lo que deja a muchos propietarios de medallones en aprietos financieros.

La relación comercial entre Cohen, Shusterman y Shtayner data de años. Documentos de Nueva York indican que Shtayner y Shusterman invirtieron en un garage y en un taller mecánico de Manhattan en la década de 1990.

En agosto Shusterman le prestó al menos 12 millones de dólares Shtayner, su esposa o algunas de sus empresas. A los que se sumaron otros 8 millones en marzo.

Cohen ha estado involucrado en el negocio de los taxis amarillos de Nueva York desde los años 90. Tiene 22 taxis en Chicago y, junto con su esposa y su suegro, adquirieron unos 30 medallones de taxis en Nueva York.

Shusterman, quien al igual que Shtayner condujo un taxi tras emigrar de Ucrania, se declaró en 1993 culpable de lavado de dinero en un caso de evasión impositiva que involucró a choferes y a un contador de Brooklyn.

El negocio de taxis de Shtayner en Chicago creció rápidamente, aunque archivos públicos revelan que 99 de sus medallones están en mora y 15 incurrieron en algún tipo de infracción. Cuarenta y nueve fueron confiscados por la municipalidad por no pagar.

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