Rivales de Irán listos para aprovechar sus problemas

Rivales de Irán listos para aprovechar sus problemas
Por AYA BATRAWY y JOSEF FEDERMAN, Associated Press
DUBAI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Los principales rivales regionales de Irán –Arabia Saudita e Israel– siguen de cerca lo que sucede en ese país, a la espera de detectar cualquier indicio de vulnerabilidad y de potenciales cambios en medio de una ola de protestas. Pero han adoptado actitudes totalmente diferentes ante lo que acontece allí.

Las autoridades sauditas no han hecho comentarios oficiales sobre los disturbios, tal vez porque no quieren ser acusadas de interferir. Israel, en cambio, se ha mostrado mucho más osada y les ha enviado mensajes a los manifestantes.
En un video difundido a través de la internet el lunes, el primer ministro Benjamin Netanyahu elogió lo que describió como el valor de los manifestantes que piden libertad y denunció al “cruel régimen” iraní por invertir miles de millones de dólares en la “diseminación del odio”.
“Este régimen trata desesperadamente de sembrar el odio entre nosotros”, sostuvo. “Pero no lo conseguirán”.
El líder supremo de Irán, el ayatola Ali Jamenei, acusó a los enemigos del país de alentar las protestas que estallaron hace una semana por los aumentos en los precios de los comestibles. Aludía seguramente a Israel, Estados Unidos y Arabia Saudita, que siempre se han opuesto al gobierno teocrático, encabezado por clérigos, y ansían, por no decir alientan, cambios profundos.
Las protestas tomaron a muchos por sorpresa.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump dio su apoyo a los manifestantes y dijo que “llegó la hora de un cambio”. La embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas Nikki Haley, declaró que Washington desea hacerse eco del mensaje de los manifestantes.
No está claro qué tipo de influencia pueden tener en Irán las declaraciones de apoyo a los manifestantes que vienen del exterior.
Arabia Saudita e Israel ven a Irán como una amenaza y les preocupan su programa nuclear así como su programa de misiles de largo alcance. Los sauditas han tratado sin éxito de contener la influencia de Irán en la región y acusan al gobierno de Teherán de apoyar a los rebeldes chiítas de Yemen, suministrando incluso misiles que son disparados al reino. Israel ha librado una serie de guerras contra la organización libanesa de Jezbolá y contra los palestinos de Hamas, ambos aliados de Irán, y ha lanzado ataques contra cargamentos de armas iraníes destinados a Jezbolá.
Oficialmente, Arabia Saudita parece estar a la espera de ver lo que sucede, cuidándose de no hacer declaraciones de apoyo a los manifestantes que justifiquen las denuncias de Jamenei. Estados Unidos tal vez genere cierta simpatía entre algunos sectores iraníes, pero Arabia Saudita no es bien vista por nadie y menos la interpretación ultraconservadora del Islam que hace la mayoría suní, dejando mal parados a los chiítas. El reino tal vez espere que el gobierno de Trump tome la iniciativa, ya sea con nuevas sanciones o en las Naciones Unidas.
Comentaristas sauditas de la prensa oficialista reflejan la actitud de su gobierno. Una columna del diario Al-Riad dijo el miércoles que los iraníes “quieren que se termine el régimen… y un nuevo gobierno que les dé derecho a una vida digna, que se merecen”. Una columna en el diario Okaz, por otro lado, señaló que los esfuerzos de Irán por exportar su revolución a partir de 1979 están jugando ahora en contra de los clérigos chiítas que gobiernan el país.
Abdulrahman al-Rashed, prominente comentarista político con fuertes vínculos con el palacio real, fue más cauteloso y afirmó que la región no puede darse el lujo de tener más caos.
“Para los países de la región, sobre todo los árabes, lo ideal sería que el gobierno no se derrumbe pero que cambie su política exterior y haga a un lado su enfoque agresivo”, escribió.
Los cánticos condenando a Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel son moneda corriente en las protestas de Irán. No obstante ello, Netanyahu ha tratado de crear la imagen de que los manifestantes e Israel son aliados naturales, distanciados solo por los clérigos que gobiernan la República Islámica. En el último año difundió una serie de videos en los que le habla al pueblo iraní.
“Cuando caiga finalmente este régimen –porque un día caerá– iraníes e israelíes volverán a ser grandes amigos. Le deseo al pueblo iraní éxito en su noble lucha por la libertad”, manifestó en su video más reciente, que fue transmitido en inglés, con subtítulos en farsi, y mostrado en redes sociales del gobierno israelí dirigidas a Irán.
Los israelíes dicen que muchos iraníes ven esos videos, pero Meir Javendanfar, experto en asuntos iraníes del Centro Interdisciplinario, cree que su impacto es mínimo.
“A la mayoría del pueblo iraní no le interesan”, aseguró.
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Federman informó desde Jerusalén.